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Archive for 21 mayo 2015

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La carrera:

Tras el himno de estados unidos se oyó el pistoletazo de salida y empezó a sonar el “New York New York” de Sinatra…. Así terminaba la última entrada del blog y así empieza esta.

Staten Island:nyc-marathon-map-5f31155219196050

Ya estábamos allí, después de tantos kilómetros de entrenamiento nuestro sueño había comenzado, estábamos corriendo por el “Verrazano Narrows Bridge”, salimos los últimos para no molestar a la gente que tenía un ritmo mejor que el nuestro (todos, porque salimos en la primera oleada) y gracias a eso pudimos ver la cantidad de gente que corre esta carrera, IMPRESIONANTE. Tuvimos la suerte de salir por la parte alta del puente y pudimos ver unos cuantos helicópteros alrededor y barcos lanzando agua a presión hacia arriba con sus mangueras, las vistas del skyline de Manhattan eran impresionantes, y podíamos ver lo lejos que estaba la meta. El puente es mucho más largo de lo que parecía, unos 3 km, en los que ya pudimos adelantar a algunos que se paraban a hacer fotos y grabar videos, esto ya nos hizo entender que a esta carrera se viene a disfrutar y no a hacer tu mejor marca. Esta primera parte se corre sin público, y te permite disfrutar del momento sin distracciones, has sufrido mucho para conseguir estar allí y el momento es muy emocionante.

nyc-marathon-athletics-a58f2330cf1fc7df-2new-york-marathon-verrazano-puente-aerialBrooklyn:

Una vez cruzado el puente llegamos a Brooklyn y aquí lo único que puedo decir es !!!!INCREIBLE!!!!, no puedo describir lo que sentimos cuando entramos en Brooklyn y vimos la cantidad ingente de personas que había animando, parecía que fuésemos los primeros de la carrera más importante del mundo llegando a la meta. Todo el mundo nos saludaba, (aquí debo hacer un inciso y decir que tengo serias dudas acerca de que fuese la primera vez que Óscar estuviese en New York y más concretamente en Brooklyn, todo el mundo le llamaba por su nombre y le animaba, teníais que verle ir de lado a lado para chocarle la mano a todo el mundo, calculo que hizo unos 2 km más que yo en toda la carrera, a mí sin embargo me llamaba por mi nombre muy poca gente, pronunciándolo bien sólo uno al que haré mención especial más adelante, inconvenientes de tener un nombre tan raro…). Fuimos chocando la mano a todo el mundo que nos lo pedía  y por culpa de la emoción Óscar se torció un tobillo pisando un botellín de agua que no había visto, aunque también gracias a la emoción no le empezó a doler hasta bastante más adelante.744260-1044-0024s

Continuamos cruzando Brooklyn y el número de gente animando no disminuía, nos llevaban en volandas, íbamos al ritmo planificado ( 6 min/km) y salvo el percance del tobillo, no había noticias de nuestras lesiones. En este punto ya habíamos entendido porqué la gente dice que al maratón de New York hay que ir a disfrutar y no a hacer marca, ¿cómo íbamos a renunciar a saludar a un niño que nos llamaba desde el otro lado de la calle intentando pronunciar nuestro nombre por no perder unos segundos?, ya volveremos al de Bilbao donde en la última vuelta no había ni un alma saludando que te hiciera perder tiempo. Los kilómetros van pasando poco a poco sin sufrir en exceso, continuamos con la planificación de geles e hidratación y comiendo algún plátano que nos da la gente que está animando (es increíble la cantidad de gente que te va ofreciendo agua, fruta, pañuelos para el sudor… de manera totalmente altruista, estamos en uno de los barrios pobres de la ciudad pero la gente te da lo poco que tiene).

Queens:

744272-1346-0033sLlegó el momento de abandonar nuestro querido Brooklyn (barrio del que Óscar es hijo predilecto) y cruzar el Pulaski Bridge para adentrarnos en Queens, el puente nos volvió a permitir reflexionar un poco, evaluar cómo andábamos de fuerzas y de dolores y planificar el resto de la carrera, yo iba muy bien pero a Óscar le empezaba a doler el tobillo y las rodillas y empezaba a estar cansado. En Queens había bastante menos gente que en Brooklyn y al parecer Óscar no había pasado por allí en sus visitas clandestinas a la ciudad, porque le animaban lo mismo que a mí más o menos. Una vez cruzado Queens llegamos a otro de los puntos icónicos de la carrera, el Queensboro Bridge, donde desaparece el público y lo único que escuchas son las pisadas de cientos de corredores. En este punto ya llevábamos unos 25 km en las piernas, la primera parte del puente es cuesta arriba y te obliga a bajar el ritmo, Oscar ya andaba jodido y se le notaba, pero estábamos a punto de entrar en Manhattan, la meta estaba cerca y el público nos iba a volver a dar un fuerte empujón.

Manhattan:

744274-1183-0014sPor fin entramos en Manhattan, ya sólo faltaba pasar por uno de los cinco barrios por los que pasa la carrera, y aquí nos pasó una de las anécdotas de la carrera, adelantamos a un tío sin camiseta que iba corriendo votando 2 balones de baloncesto y !habíamos tardado 25 km en adelantarle!, sin comentarios… La entrada en Manhattan fue similar a la de Brooklyn, pasas de ir sin nada de público en el puente a encontrarte con un montón de gente animando, son momentos que nunca olvidaremos.

Nos dirigimos rápidamente a First Avenue, una interminable recta que nos llevaría hasta el Bronx. En esta zona también había mucha gente animando y me encontré con la única persona en todo el recorrido que fue capaz de pronunciar bien mi nombre (no quiero parecer racista, pero además era negro!!!)y no tuve más remedio que cruzar media calle con una gran sonrisa en la cara y chocarle la mano.

Estábamos siguiendo a rajatabla nuestra planificación de geles e hidratación e iba siendo hora de parar a descargar algo de líquidos, así que al grito de ¡una paradita para una meadita! (recordando al mítico Mingo), nos fuimos a unos baños portátiles que había a un lado de la calle, mientras esperaba a que se quedasen libres aproveché para darme un gel en los gemelos sin darme cuenta de que después me tenía que tocar la minga y definitivamente no fue una buena idea, me pasé unos cuantos minutos con un buen picor de partes bajas…

En esta zona recuerdo escuchar varias canciones de estas que te motivan y acelerar un poco más de la cuenta, pero ya se encargaba Óscar de pegarme un grito para que no me escapase.

A medida que iban pasando los kilómetros íbamos notando más el cansancio, ya quedaba menos para la meta de Central Park pero todavía teníamos que pasar por el último barrio, el Bronx.

744276-1120-0041sBronx:

Para entrar al Bronx tuvimos que cruzar el Willis Ave Bridge, que tiene una pequeña cuesta, y Óscar volvió a decirme (como en cada cuesta) que yo le había dicho que el recorrido era llano, llano era, pero con alguna cuestecita ;).

Esta era una de las zonas donde menos público había y aunque era corta se nos hizo bastante larga, Óscar tuvo que parar a estirar y a mí se me empezaron a subir los gemelos mientras le esperaba, estuve a punto de pedirle la silla de playa a un anciano que estaba sentado viendo la carrera. Le dije a Óscar que si volvía a parar yo iba a seguir corriendo, porque no podía arriesgarme a que se me subiesen los gemelos y acabar la carrera andando por el dolor.

Pasado el breve recorrido por el barrio del Bronx, cruzamos el Madison Ave Bridge y volvimos a nuestra casa: Manhattan

Manhattan:744302-1073-0037s

Ya iba quedando menos, estábamos de nuevo en Manhattan y íbamos por la quinta avenida y de nuevo había mucha gente animando, Óscar no estaba pasando su mejor momento y yo trataba de animarle para que no se parase, pero en el km 37 aproximadamente ocurrió lo inevitable, el dolor no le permitía seguir corriendo y tubo que pararse a estirar… le choqué la mano y le dije ¡nos vemos en la meta!.

Aquí las historias se separan, cada uno tenemos que contar la nuestra.

Gaizka:

Traté de aumentar un poco el ritmo pero sólo pude hacerlo un poco, aunque no estaba demasiado cansado las piernas me empezaban a fallar.

Esta zona estaba repleta de gente, con banderas de todos los países y un montón de pancartas de todo tipo, animando a familiares y amigos o a los corredores en general.

Central Park:

La entrada a Central Park fue increíble, no cabía un alfiler entre el público, ¡llevé los 744290-1132-0013spelos de punta durante 2 kilómetros!, aproveché un par de cuestas abajo para acelerar un poquito y me preparé para salir bien en las fotos, chupete del Athletic en la boca, cascos fuera y a sonreír! Había sufrido mucho para llegar hasta allí y tenía que salir guapo en las fotos que iba a enseñar a la gente durante toda mi vida.

La verdad es que el último kilómetro se me hizo largo, no paraba de mirar a mi alrededor tratando de no perderme ni un solo detalle de lo que rodeaba, había ido a New York para disfrutar de este momento y lo estaba haciendo a tope. Cuando encaminé la recta de meta me acordé de todos los que me habíais apoyado, sin todos y cada uno de vosotros no hubiese llegado hasta aquí. ¡¡¡Gracias!!!

La entrada a meta fue increíble, todo el mundo aplaudiendo y animando, gente de todos los países aplaudiendo a un montón de desconocidos que por una u otra razón habían decidido emprender un reto personal y correr un maratón, y allí estaba yo, un 744325-1227-0039stío de Bilbao que un día se propuso correr el mejor maratón del mundo junto con su hermano, rodeado de un montón de desconocidos que le sacaban la mayor de las sonrisas mientras cruzaba la meta.

Nada más cruzar la meta (con el chupete en la boca dedicado a mi niña Lucía), me dieron la ansiada medalla de finisher, no me lo podía creer, después de tanto esfuerzo la tenía en la mano. Lo primero que hice fue sacarme una foto mordiéndola al más puro estilo Nadal y mandársela a todo el mundo que nos estaba animando a través del whastapp.

744342-1123-0003sMi tiempo fue 4:35:23, 18 minutos más lento que en Bilbao, pero no me preocupaba en absoluto, habíamos ido allí para disfrutar a tope y lo estábamos haciendo como locos, aunque unos meses antes no me lo hubiese creído, en New York el reloj pasa a un segundo plano.IMG_1194

El grupo de la familia, después de felicitarme, me fue informando de cómo iba Óscar y finalmente me dijeron que ya había llegado, le busqué entre la multitud y allí estaba, con cara de agotado pero sonriente como si le acabase de tocar la lotería, nos dimos un abrazo y nos sacamos algunas fotos para mandárselas a la gente. Me hubiese gustado entrar a la meta juntos como lo hicimos en Bilbao, esta vez no fue posible, pero la vida siempre da dos oportunidades y volveremos a intentarlo de nuevo.

744451-1034-0035sUna vez se pasó el subidón empezamos a pasar frío, la manta térmica que nos dieron servirá para tapar a los de los accidentes de tráfico, pero calor, lo que se dice calor, no da mucho.

Después nos dieron un poncho muy chulo sin mangas que abrigaba un poco más pero aun así era insuficiente, además de que había que hacer un master en contorsionismo para ser capaz de abrocharlo.

Fuimos lo más rápido que pudimos al metro, andando como Chiquito de la Calzada pero en cojo, y nos fuimos a casa a descansar, que nos lo merecíamos.

El plan era quedarnos todo el día tirados en casa descansando, pero la adrenalina no nos lo permitía y nos fuimos a un bar cercano a comer unas pizzas y tomar unas cervezas paseando orgullosos nuestras medallas. El plan incluía una siesta, pero la adrenalina seguía en nuestros cuerpos así que decidimos salir a dar una vuelta y trapiñarnos unas hamburgueses de competición, al fin y al cabo nos las habíamos ganado ¿no?

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Ese día volvimos pronto a casa porque realmente estábamos muy cansados, y los días siguientes los utilizamos para hacer turismo y conocer la noche Neoyorkina con la inestimable ayuda de César que nos enseñó los mejores garitos y las mejores fiestas universitarias.

En resumen, como esperábamos fue una aventura inolvidable, pero no sólo la carrera o el viaje en sí, sino todo el periodo de preparación, con sus altibajos de moral y forma. Nos hemos demostrado a nosotros mismos que con esfuerzo y dedicación somos capaces de hacer lo que nos propongamos y eso nos hace estar muy orgullosos y preparados para cualquier reto que la vida nos ponga por delante.

Pero como no podía ser de otra manera, la historia no acaba aquí, unos tíos de Bilbao cuando acaban un reto buscan otro y habrá muchos más por el camino, pero en el horizonte nos espera volver a correr el maratón de New York 10 años después, en 2023.

¡Dicho queda!

¡Nos vemos en las metas!

¡Y en los bares!

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